Pastores tibetanos aprenden a preservar especie de antílope protegida

Sociedad 2017-08-29 16:53:34 Xinhua

Agosto es la mejor época del año en las praderas de Changtang, en el norte de la región autónoma del Tíbet, situada en el suroeste de China, puesto que en este mes la hierba está verde. Pero este verano los pastores no pudieron acceder a parte de ese campo.

Más de 5.000 personas viven en cinco aldeas en el poblado de Changma, dentro de la prefectura de Nagqu, en el norte del Tíbet, en donde la mayor parte de las zonas se encuentran a 5.000 metros sobre el nivel del mar.

En la aldea de Kyidra Buga hay una finca de 2.000 hectáreas, pero solo es accesible para los pastores tres meses al año.

"Aquí es donde criamos a los corderos recién nacidos. Solo está abierto para las hembras preñadas antes y después de parir. Se abre para el pastoreo desde principios de abril a junio", señaló Tamtar, que fue secretario del Partido Comunista de China (PCCh) de la aldea de 2013 a 2016 y que ahora trabaja en Changma.

La pradera está cerrada porque en ella habitan también unos 300 antílopes tibetanos, una especie de animal bajo protección de primer grado. Habitualmente se mueven entre diferentes praderas, pero este grupo se estableció en la zona en octubre de 1997 y ya no se movió de aquí.

"Unos 15 antílopes aparecieron en la finca tras una fuerte tormenta de nieve. Estaban pegados los unos a los otros para darse calor. Fuera de la finca varias ovejas murieron de frío. Pensé que si los ahuyentaba seguramente iban a morir igual que las ovejas", explicó Gatse, que es el secretario del Partido en la aldea.

"Los pastos en la finca son de muy buena calidad y cuando la nieve comenzó a derretirse, apareció la hierba. Los antílopes, que estaban hambrientos, vieron la hierba y treparon por la valla para entrar", indicó Gatse.

Informó de inmediato de la presencia de los antílopes al gobierno. En 1999 fue nombrado patrullero a tiempo parcial para proteger a los animales. Recibe un pago de 600 yuanes (unos 91 dólares) al mes por su trabajo.

La población de antílopes creció rápidamente. "Algunos pastores se quejan por no poder llevar a los rebaños a la finca. Les expliqué las normas del gobierno y les dije que los antílopes son un buen augurio", relató Gatse.

Cada mes hace cuatro viajes a la finca para comprobar el agua, recoger basura y ayudar a los antílopes donde lo necesiten. Otras seis familias también han sido contratadas por el gobierno para ayudar a Gatse.

"Durante más de 20 años no ha habido ni un solo incidente de daño a los animales. Cuando vemos a un antílope que ha muerto por causas naturales, desinfectamos y enterramos los restos. Cuando son machos, rompo los cuernos por miedo a que los furtivos puedan desenterrarlos y venderlos para lograr beneficios", manifestó.

Ren Chuncheng, que trabaja en la oficina de agricultura y ganadería de la prefectura, destacó que es raro que los antílopes se establezcan en una sola zona.

"Solo hacen eso en entornos ecológicos muy buenos, en los que hay pocos enemigos naturales y suficientes parejas. En invierno los pastores les dejan hierba, así que parece que tienen intención de quedarse", agregó.

De acuerdo con las estadísticas gubernamentales, en los pasados 20 años el número de antílopes tibetanos se ha incrementado de unos 40.000 a casi 200.000 en la zona de la meseta Qinghai-Tíbet.



(Tian)

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